- Piensa en un momento en el que te trataron injustamente.
- Si recuerdas muchos de estos incidentes, selecciona el más intenso. Si sientes que nunca te trataron injustamente, estás en un estado de negación. Retrocede aún más en su infancia y descubre algo malo que te haya sucedido.
- Responda las siguientes preguntas, centrándose en sus sentimientos. No seas maduro y comprensivo. Evite los análisis intelectuales. Regreso al tiempo y al lugar. Revive la experiencia. Visualiza exactamente cómo te sentiste. Imagina que te está sucediendo ahora mismo.
¿Cómo te sientes? ¿Triste? ¿Obsesionado/a? ¿Ansioso/a? ¿Agitado/a? ¿Desestructurado/a? ¿Miserable? ¿Perdido/a?
¿Cómo te sientes físicamente? ¿Tenso/a? ¿Estresado/a? ¿Con dolor? ¿Aprietas los dientes? ¿Respiración superficial? ¿Transpiración? ¿Llanto? ¿Un nudo en el estómago? ¿Exhausto/a? ¿Insomne? ¿Perdiste el apetito? ¿Lloroso/a? ¿Pesado/a?
¿Cómo te sientes contigo mismo/a? ¿Dañado/a? ¿Indefenso/a? ¿Odiando tu vida? ¿Odioso/a? ¿Esperando morir? ¿Autocrítico/a? ¿Sin valor? ¿Vacío/a? ¿Como un fracaso? ¿Enfermo/a? ¿Culpable?
¿Qué sientes por los demás? ¿Abandonado/a? ¿Solo/a? ¿Explotado/a? ¿Señalado/a? ¿Sin amigos? ¿Paranoico/a? ¿Traicionado/a?
- Aférrate a estos sentimientos por más tiempo.
- Ahora piensa en esta pregunta: ¿Cómo te sentirías si este tipo de incidente injusto te sucediera todos los días de tu vida?
Ésta, amigo o amiga mía, es una definición experiencial de discriminación.
- Toma una respiración profunda. Deja ir los sentimientos. Regreso al presente. Relájate.