Este documento actúa como una herramienta práctica diseñada para evaluar el nivel de inclusión en las instituciones educativas. Proporciona un marco estructurado para evaluar la inclusión en áreas clave como las prácticas de enseñanza, la participación de los estudiantes, la adaptación del plan de estudios, la capacitación del personal y la colaboración familiar. El objetivo es identificar áreas de mejora y apoyar a las escuelas en el avance de las prácticas de educación inclusiva que garanticen oportunidades de aprendizaje equitativas para todos los estudiantes.